Tanah Toraja la tierra del pueblo Toraja
Tanah Toraja, la tierra del pueblo Toraja al sur de la isla de Sulawesi. Este pueblo demuestra, aún hoy, una habilidad excepcional para conservar intacta una tradición milenaria, donde el Hombre y el Búfalo no h
18 de marzo de 2014Tanah Toraja, la tierra del pueblo Toraja al sur de la isla de Sulawesi. Este pueblo demuestra, aún hoy, una habilidad excepcional para conservir intacta una tradición milenaria, donde el Hombre y el Búfalo forman una unidad indivisible. Los arrozales son su cotidianidad, junto al del enorme coloso (quizás el búfalo más grande de Indonesía) que sirve para las labores del campo. El fruto de su trabajo se transporta hasta el mercado de Rantepao, donde las transacciones bulliciosamente prosperan. Son millones de rupias las que se intercambian por estos búfalos, ya sea por su piel blanca o marrón, y sus ojos albinos.
El día de los funerales de un hombre, el búfalo irá al paraíso con aquel que fue su amo. Este camino a través de los cielos lo llevará junto a sus antepasados. Los hombres, por su parte, seguirán la inmutable ceremonia desde la aldea del difunto. Se realizarán las danzas Ma'badong en su honor. En círculo, los hombres giran lentamente, un paso hacia adelante y uno hacia atrás. Se recita entonces una larga poesía, primero por un único hombre, cuya voz es después acompañada por la de los pobladores. Sin instrumentos, solo el ritmo de los hombres da vida a este poema.
"Un hombre ha muerto, dejen que vengan aquellos que lloran…". Una larga fila de hombres camina entre los arrozales… Los cantos resuenan, decenas de animales domésticos son sacrificados para honrar la fiesta, la familia y para alimentar a cientos de invitados. ¡Un hombre ha muerto y la fiesta comienza!
La tierra Toraja es también menhires en homenaje a los antepasados y casas con techos elevados. Estos últimos recuerdan la proa de un barco con el mástil que sostiene la estructura de madera maciza, decorada con incontables cuernos de búfalo. Rastros del paso de antiguos marineros, llegados de las costas chinas hace milenios, encallados en las orillas del mar de Sulawesi y repelidos hacia el interior por nuevos conquistadores…
La tierra Toraja es montañosa, lo que garantiza un aislamiento propicio para alejarse de las miradas ajenas y continuar una vida comunitaria íntegramente dedicada al culto de los antepasados. El lugar "donde sale el sol", también llamado "el humo que sube", es sinónimo de los ritos de la vida, de las casas protectoras donde se moldea la familia, el adat (ley consuetudinaria), y las ofrendas a los dioses. Por el contrario, del otro lado, el lugar "donde se pone el sol", "el humo que baja", es sinónimo de la muerte, de la fiesta en honor de quien se va.
El Rante es una vasta llanura donde los arrozales son los más bellos, donde los tallos de bambú se elevan esbeltos y donde se esconden grandes y hermosas casas decoradas con motivos amarillo, negro o rojo (dioses, demonios, guerra). Rante, el lugar sagrado, campos donde reposan grandes piedras: menhires. Un lugar salpicado de monolitos alineados. Los hay de todos los tamaños y formas, cuadrados, circulares, rectangulares o en arco. En ciertos lugares, es imposible distinguir un orden deliberado. Los torajas dicen gustosamente que ninguna ley preside su alineación y que siguen la inspiración del momento. Cada uno de estos megalitos cuenta la historia de un clan, marca e inscribe su genealogía, su grandeza y su decadencia. Un libro viviente que pocas personas saben leer.
Según el texto de Thierry Robinet, aventurero y guía en Indonesía desde 1977.
Charlène NomadaysPrimera redactora SEO de Nomadays, convertida en responsable de contenidos y directora del área de comunicación, Charlène acompaña la aventura desde sus inicios con pasión y lealtad. Tras vivir siete años en Asia – desde China hasta Tailandia, pasando por Mongolia y Corea del Sur – ha hecho del viaje una forma de estar en el mundo. Amante de las palabras, la naturaleza y los encuentros, se dedica a transmitir en sus textos una visión sensible, comprometida y responsable del turismo. Para ella, cada artículo es un puente entre la curiosidad, el respeto y la admiración.

